26 de abril de 2010

Gis sabe que el odio y el amor hicieron un pacto.

Gis, la mejor amiga de Makia. Despreocupada. Valiente. Sincera. Luchadora. Maleducada. Inteligente.

La chica no solía mostrar sus sentimientos hacia el Shank, se mantenía impasible ante todo tipo de comentarios. Había nacido allí, se había criado entre razas, entre peleas, entre risas, entre llantos, entre fiestas y entre funerales.
Cada lugar es especial para cada persona y, por eso, ella no podía describir que es lo que sentía al vivir allí. Era una especie de contradicción, como si el amor y el odio hubiesen hecho un pacto. Su mente pedía salir de ese barrio, pero sus pies se mantenían anclados en el suelo, impasibles a la orden que recibían del cerebro.
Sentía que, si de alguna forma quería ser feliz, debería salir de allí como fuese, pero por otra parte notaba la necesidad de seguir viviendo en el Shank.
Todos sabemos que era un barrio de lo más conflictivo, y por supuesto que ella también lo sabía pero no tenía el valor de dejar atrás toda su vida, de dejar atrás diecisiete años de vivencias con los nervios a flor de piel y volver a empezar en un lugar completamente diferente. No era capaz de dejar a todos sus conocidos allí y no volver nunca más a verlos, no se hacia a la idea de éllo.
Pasear por sus calles cuando llovía, sentir como las pequeñas gotas de lluvia resbalaban por su cara, respirar hondo y sentir el olor a mar, mirar a las paredes y ver los graffitis con tags de sus amigos, ver a los coches patrullas en cada esquina, vendedores de drogas corriendo por un chivatazo, redadas en locales cada noche, intimidaciones que conseguían acojonarla.
Todo aquello era odioso, ella lo odiaba, sabía que lo odiaba, pero a la vez lo necesitaba. Necesitaba seguir allí, necesitaba ver cada día los coches pasando por delante de su ventana, necesitaba respirar ese aire, el aire del Shank, no el aire de cualquier otro barrio.

Y cuando se decidía porfin a salir de allí, siempre llegaba algún motivo, por pequeño que fuese, que la volvía a retener de nuevo en aquella espiral sin salida.

2 comentarios:

La chica de las cien mil caras dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
La chica de las cien mil caras dijo...

No creo que sean motivos, excusas fiiijo.
<3