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16 de marzo de 2011

Historias de amor...

...Cuéntaselas a otras, conmigo ya no cuela. Perdí la virginidad en el baño de la discoteca. Lo siento aunque te duela pero es lo mejor, yo echo polvos para olvidar no para hacer el amor.
Al menos soy sincera, nunca digo te quiero. Lo pasé tan mal por amar que ya no puedo.

Háblame de amor y hablarás de mi pasado.

10 de marzo de 2011

Por si no lo sabían.

Vida, tenía que decir que en una muerta rutina a veces cabe el humor. Que entre mirada y sonrisa siempre convive el calor. Que es de todos los hombres aquello que llaman valor. Que no existe un solo ser que no tenga corazón.

23 de febrero de 2011

No es fácil.

La vida en si no es fácil, seas quien seas siempre tendrás algún obstáculo que se cruce en tu camino y si eres lo suficientemente inteligente lo solucionarás rápido y seguirás hacia delante pero... ya estoy cansada de hablar de los demás, de dar los mejores consejos del mundo (como siempre me dicen) y no preocuparme por mí.
Lo que no es fácil es convivir conmigo misma; sé quien quiero ser, como quiero ser y a donde quiero llegar, pero soy demasiado complicada.
No es fácil querer hacer algo y no poder porque tu mente y tu corazón van por separado y no quieren ponerse de acuerdo ni una puta vez.
No es fácil no haber dicho un te quiero en tus casi dieciocho años de vida.
No es fácil que te vayan a dar un abrazo y te apartes porque no puedes demostrar cariño por mucho que quieras.
No es fácil que te llamen borde, fría, distante, prepotente ni que te digan que vas a acabar sola.
No es fácil ver a tus amigos llorar y tú saber que ya ni puedes hacerlo a menos que estés sola.
No es fácil saber que nunca vas a poder enamorarte por miedo.
No es fácil prometer cosas que nunca vas a poder cumplir.
No es fácil ser la chica de la sonrisa bonita y floja.
No es fácil que tus propias amigos crean que eres feliz cuando en realidad no es así.
No es fácil darte cuenta que tu propio padre lo que más desea es matarte.
No, no es fácil...
La vida nos moldea a su gusto...
Y a mí, mi vida,me ha moldeado así.

17 de diciembre de 2010

Fuera de palabras.

¿Definirme?
Sé como me ves, como me ven los que en realidad conocen la parte más oscura de mí... la parte que queda reflejada tras el cristal que un día llegó a traspasar la realidad...
Como una loca, suicida, obsesiva, enfermiza, problemática, apática, antisocial, drogadicta, bulímica, adicta, autodestructiva, totalmente descontrolada... Podría seguir escribiendo, pero estoy segura que llenaría la página y aún así no acabaría del todo.
¿Cómo después de llevar conmigo todo esto encima cada día, puedo pretender ser todo lo contrario? ¿Cómo puedo huir de la pena, olvidar la tristeza y por fin montar y zarpar en mi barco? ¿Cómo dejar de sentir lo que siento sin pretender lo fingido?¿Cómo intentar arreglarlo sin que queden marcas ya sean visibles o no y poder pasar página? Dime...¿cómo?
A veces, sólo a veces, cuesta respirar y cada vez que sucede me pregunto y pienso, si este será mi último aliento.

10 de diciembre de 2010

Y aún así con la bolsa a cuestas, voy para arriba.

Arrastré el peso suficiente como para recordar siempre lo que esa bolsa contenía. La sostuve el tiempo necesario como para acostumbrarme a sentir lo que me producía tenerla conmigo.
Manipulé mi propio cuerpo para que éste fuera capaz de olvidarse de la fuerza que ejercía sobre si mismo.
Pude caer infinidad de veces. De hecho lo hice...o al menos lo siento de esa manera. Siento que logré resbalarme las veces que creí necesarias, ni más de las que podría, ni menos de las que mi fragilidad soportaría. Y duele.
Resistí los obstáculos que me interpuso mi camino y siempre seguí sosteniendo mi bolsa. Rompí mis uñas, astillé mi cuerpo, perforé mis rodillas y estrangulé mis piernas.
Lloré tratando de recuperar la fuerza y a veces deseé ansiosamente que esa bolsa se rompiera... Pero mi mente nunca lo quiso.
¿Qué por qué hablo en pasado? pues porque he llegado aun punto en el que, sinceramente, hay acciones que me dan lo mismo. Hay reacciones que ya no me sorprenden, hay risas que ya no me contagian, hay llantos que ni me llegan, hay miradas que no me intimidan, hay gritos que se hacen susurros y hay comentarios que ni daño me hacen. Con el tiempo se aprende a ignorar lo que hace peso y no sirve.
Pero no me olvido de mi bolsita, ella sigue aquí. ¿Para que desechar los errores si de esa manera correría el riesgo de repetirlos nuevamente?
Y ahora, después de diecisiete años en los cuales he visto
todo lo que tiene que ver una persona,
nadie va a poder tumbarme.

Apúntate esa, porque no me llegas ni a la suela.

28 de noviembre de 2010

Nothing.

Es que ellos lo ven muy fácil, estáis ahí, dando consejos todo el día. Pero cuando yo me voy a casa, estoy sola.
¿Quién me ayuda entonces? Nadie.
¿Quién me da un abrazo? Nadie.
¿Quién me quita las lágrimas de mi rostro y me dice que siempre estará conmigo? Nadie.
¿Quién me susurra al oído que me quiere? Nadie.
¿Quién me diría que soy tonta por pensar de esa manera? Nadie.
Estoy sola, otra vez.
Me tengo que enfrentar a las broncas, a los gritos, incluso a mis propios sentimientos sola. Me dais consejos cuando estoy con vosotros, pero...¿Y el resto del día? ¿Quién me ayuda?

¿Dónde está el corazón?

Mantenía la cabeza bien alta, pero aún seguía observando los rastros de su propia tristeza. Un nuevo día que se había llevado consigo horas de trabajo, lágrimas, sueños, esperanzas. Los seguía sintiendo en el medio del pecho. Persiguiéndola día y noche. Acorralándola a cada hora. Acosándola con canciones, lugares y momentos que atraían una y otra vez sus sentimientos. Los días parecían semanas, las semanas meses, y los meses años. Sentía rechazo por las frases armadas que predicaban que el tiempo curaba todas las heridas. Para ella no existía cura. Sentía que lo había perdido todo y que su corazón se había desgarrado, convirtiéndolo en cenizas que se iban alejando con el viento de un nuevo invierno. Le regalaba las horas al tiempo, desperdiciándolas en encontrar un por qué y un cómo. Como esa historia, desaparecería. Esa noche volvió a ser como las últimas noches de su vida. Un café en la madrugada, un verde bien cargado y la misma pregunta antes de decir hasta mañana ... ¿A dónde iban los sueños y las esperanzas cuando éstas ya no eran compartidas?

6 de noviembre de 2010

El egoísmo les ciega.

Los que la conocen dicen de ella que siempre tiene una bonita sonrisa en la cara y unas palabras amables para aquel que la necesite. Que todas las mañanas se levanta alegre y contenta, que siempre está feliz. Pero muy pocos han buceado debajo de esa sonrisa. Y los pocos que han mirado bien saben que hay más, mucho más. Hay dolor, demasiado últimamente, sufrimiento, añoranza. Hay noches de recaída, de sollozos, de querer meter la cabeza bajo la almohada y no salir de ahí. Hay momentos en los que se tiene que frotar los ojos disimuladamente para que los que están a su alrededor no la vean mal, porque al fin y al cabo ella es la chica de la sonrisa, la que se supone que nunca está mal y siempre está contenta. La que saca una risa al resto con sus cosas sin sentido tempraneras y la que tiene un abrazo siempre preparado.
Pero lo que la gente no ve, es que quizás sea a ella a la que necesita que la hagan reír, la que necesita fuertes abrazos que la recompongan y que la hagan avanzar de una vez, firme, sin mirar nunca más para atrás...

Strange.

¿Has tenido alguna vez la sensación de mirar a alguien a quien creías conocer y darte cuenta de que no lo reconoces? ¿Qué esa persona que era importante en tu vida ha cambiado tanto que ya no es la misma? Pero lo peor de todo es cuando te das cuenta de que no sabes en realidad si la persona a la que tú querías era la de verdad o, por el contrario, y lo que es más doloroso, es como la ves ahora. Alguien que ya no sólo te falló a ti, sino que también está fallando a su gente, que hace cosas inexplicables, que actúa de una manera totalmente desconocida para ti.
Pero como dicen que de todo hay que sacar algo positivo piensa que aunque en su día hubieras dadoo todo por él ahora mismo no se merece nada tuyo y, mucho menos, tu dolor. Así que asume que aquella persona a la que tú querías y a la que creías conocer, ya no existe, no es la misma, y de una vez por todas o intenta comprenderla o pasa página.
¿Paso página?

13 de julio de 2010

En el Mundial de Sudáfrica hicimos historia.

Hay cosas que no se pueden explicar y esta es una de ellas.
Por primera vez en cien años los Españoles habíamos pasado de cuartos en un Mundial.
Por primera vez en cien años teníamos la oportunidad de grabar nuestro nombre en la historia.
Por primera vez en cien años disputaríamos una final mundialista contra Holanda.
Por primera vez en cien años un muchacho blanco, bajito y con entradas (el típico español, vamos) sería el encargado de darnos esa copa tan deseada; la de oro.
El tres de Julio conseguimos pasar de la barrera maldita de cuartos para meternos directamente en una semifinal contra Alemania, selección que anteriormente había fusilado a goles a los argentinos con un cuatro a cero.
A primera vista parecía el partido más difícil del campeonato pero no lo fue, los alemanes se cerraron atrás y cantaron mentalmente el "no nos moveran". Puyol, después de que Xavi tirara el corner remató a portería de cabeza y nos metió en la final con ese golazo.
Y porfin llegó el día ONCE DE JULIO, un día que muchos españoles no olvidarán nunca.
Holanda tenía un jugador más; el árbitro.
Miles de faltas sin pitar, nos empezamos a dar cuenta que el partido no acabaría bien. Tres penaltis seguidos ignorados por el árbitro. Fuera de juego a montones. Mal remate de cabeza de Sergio Ramos. Tiro de Xabi Alonso a portería desviado a la derecha. Un casi gol de David Villa parado por Maarten Stekelenburg. Paradones de Casillas contra Arjen Robben y Wesley Sneijder. Patada de Nigel De Jong a Xabi Alonso en el pecho, juego peligroso y antideportivo pero el árbitro tampoco lo quiso ver. Tres cambios en el banquillo Español: David Villa por Fernando Torres, Xabi Alonso por Cesc Fàbregas y Pedrito por Jesús Navas. Parece que el juego avanzaba. Acaba el tiempo de partido, entramos en prórroga. Más ocasiones de gol. Más faltas. Más asistencias. Más pases de Xavi. Cesc Fàbregas recibe el balón, se lo pone a Andrés Iniesta y éste lo remata. GOL. En el minuto 116 Andrés Iniesta marca y recuerda a Dani Jarque. En el minuto 116 el capitán y guardameta Iker Casillas no se cree lo que acaba de ver y rompe a llorar. Fin del partido. Todos lloran. Todos se abrazan. Todos ríen. Todos celebran. La afición lloran con ellos, no se creen lo que acaba de pasar. Después de tantas injusticias, porfin somos campeones del mundo.
El día once de julio de 2010 la Selección Española de fútbol se proclamó por primera vez en su historia ganadora de la Copa Mundial de la FIFA.
Un once que salió al campo con una convinación perfecta (4-2-3-1): Iker Casillas; Sergio Ramos, Gerard Piqué, Carles Puyol, Joan Capdevila; Xabi Alonso, Sergio Busquets; Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Pedrito; David Villa. No nos podemos olvidar de los suplentes que también participaron: Fernando Torres, Cesc Fàbregas y Jesús Navas.
Y, sin dudarlo, tenemos que recordar a quienes estaban en el banquillo esa noche: Raúl Albiol, Carlos Marchena, Victor Valdés, Juan Mata, Álvaro Arbeloa, Fernando Llorente, Javier Martínez, David Silva y Pepe Reina.

Gracias, Selección, gracias.
Cuarenta y siete millones de gracias a veintitrés gigantes que han conseguido que un país se una.

23 de junio de 2010

Bienvenidos a San Juan.

Lista de cosas para quemar en la jodida hoguera de San Juan:
- La falsedad
- La envidia
- La iglesia
- Los curas
- Promesas no cumplidas
- Los políticos
- El dolor
- La homofobia
- Las noches de insomnio
- Las cosas que no generan sonrisas
- El amor
- A él y a sus palabras
- A los anti-tribus urbanas
- Los complejos de inferioridad
- Los malos recuerdos
- Las guerras
- Las ganas de llorar sin motivo
- La impotencia
- Yo misma
- Las ganas de joderme que tiene mi familia
- A amigas que no resultaron ser tan amigas
- A ti

18 de junio de 2010

Supongamos que se llama Cristina, ¿vale?

La gente se siente agusto consigo misma al utilizar una de sus mejores armas, el victismismo.
Después de mentir, falsear, putear y utilizar como les da la gana a sus mejores amigos vuelven.
Vuelven porque se han quedado solos, realmente solos y siguen diciendo que no saben porque, no aceptan que la culpa de todo eso la han tenido ellos mismos.

Lo siento. Lo siento por ti, porque has cambiado y al cambiar has perdido tu inocencia, tu humor, tu risa sincera, tu honestidad, tus buenos y malos días... Todo lo que te hacía ser diferente de los demás, todo lo que te hacía ser única ya no está. Ahora eres una más del montón con tu sonrisa forzada, tus "mentiras piadosas", con tus ganas de convertirte en algo que no eres, fingiendo todo el tiempo, derramando lágrimas de cocodrilo que le duelen a los demás, preocupada por el qué dirán y el qué pensarán de mí. Y yo ya he dejado de buscar en ti algo de mi antigua amiga, porque no encuentro nada y lo siento. Lo siento de verdad, pero por ti, porque yo he perdido una amiga pero tú te has perdido a ti misma.
Y, sinceramente, ya no sé que hacer.
No sé si darte la mano para que te agarres fuerte y salgas del puto círculo vicioso donde te has metido, no sé si dejarte caer del todo o no sé si darte por perdida.

Créeme que no lo sé, joder, esto es demasiado...

31 de mayo de 2010

Delirios de una dramaturga.

Nueva borrachera en una vieja madrugada, se empapa de soledad porque ya no tiene nada. No hay un jodido abrigo que le arrope en esta noche. Lo que un día creyó que amaba resultó ser un fantoche. El aire se le escapa por los poros de su piel, siente odio hacia su vida por haberle sido fiel. Mil y una veces ha tropezado y caído, y cada una de esas noches con el drama dormido.
El paso del tiempo el alma le degrada, su felicidad marchita, de nuevo ha sido sesgada, por un coma etílico de litros de cerveza. Y entre alcohol y hombres le consume la tristeza. Se siente cual asco que se apaga lentamente, vuelve a ser una maldita niña sola ante infinita gente.
Pregunta porque llora si no quedan lágrimas, porque abre mil puertas si en ninguna haya salidas.
Está harta, ya no quiere seguir viva, está cansada que le escuche sólo el papel donde escribe. Sus manos rechazan el bolígrafo que antaño le ayudó a plasmar en folios sentimiento, amor y daño. La rima no fluye, ya no late el corazón, escodo penitente se encerró en su habitación. Un lastre sin luz, es el cuarto donde vuela, un lugar donde alcanza el cielo sintiendo a sus pies el suelo. Es su jaula de aislamiento, su carta de libertad. Se agazapa en su regazo para no ver la verdad.
No quiere volver a volver a ver el mundo, quiere dormir en su cama donde poco a poco hunde.
La poca esperanza que le queda en cloroformo, para soñar para siempre pues al soñar se transforma. Sueña que está viva, que el corazón late fuerte, sueña que el cielo la salva y logra cambiar su suerte. Vuelve a despertar y se ahoga de nuevo en llantos. El oxígeno rechaza darle vida a su organismo, sólo le queda firmar su muerte escrita en liricismos.
Delirios de una dramaturga es lo que se plasma en esta hoja, se ha cansado de caminar siempre por la cuerda floja. Ha llegado el día de poder soñar despierta, de mirar a los ojos de un triste futuro incierto.
Toma su decisión, ya nada puede salvarla, no hay fuerza en este planeta que ahora pueda pararla. Sube a lo más alto de los montes del infierno, su corazón le oprime dándole un abrazo tierno. Sabe lo que les depara para parar esa mierda, hace un par de meses la parca se hizo su sierva.
Toma posición en el filo del abismo, incluso a perdido la maldita fe en si misma. Da un paso al frente, deja la gravedad al resto; vuela de verdad, la única vez que no va puesta. La velocidad provoca muecas en su cara, ha rechazado su vida por ser demasiado cara. Ve como se acerca, el final se aproxima, la templanza le invade el cuerpo a la vez que acaba esa cima.
Se ha acabado por fin, por fin ha hecho contacto, la muerte se ha portado y ha cumplido con su pacto.
Sus últimos segundos de vida nos los regala, aire y sangre entremezclados ya es lo único que exhala.
Se apaga la luz de los ojos con los que mira y antes de partir regala su último suspiro.

25 de mayo de 2010

Y el tiempo les folla.

Es difícil decir adiós. Decir te perdono.
Pero él no lo puede aguantar más. Es ella, y siempre ha sido así entre ellos. Se tienen el uno al otro desde que eran niños. Cuando a M le dieron su primer puñetazo por intentar ayudar a S en una pelea y tuvieron que llevarle a urgencias con un labio partido. O todas las veces que S insinuaba que le dejaría a alguno de sus amigos para perder la virginidad.

Le abraza fuerte, contiene las lágrimas porque él no llora y le gustaría decirle que no se vaya. Pero no lo hace y le deja marchar en busca de su destino. Son un par de gilipollas.

17 de mayo de 2010

Y después de tanto tiempo, habrá que escribir algo sincero.

Dicen que K odia la falsedad, el interés y el victimismo. Aunque últimamente lo vive más de cerca de lo que le gustaría.
Al fin y al cabo, la gente se alimenta de eso, ¿no? Necesitan ser el centro de atención, necesitan sentirse alabadas, queridas.
Y cómo lo consiguen, ¿eh? Pues es sencillo.
Mienten, mienten hasta más no poder, se inventan una vida totalmente ficticia, cualquier cosa les sirve, por pequeña e insginificante que sea, así los demás se preocupan por ellas.
Luego llega el interés, que no se nos olvide. Las mentiras van dirigidas a gente que les interesa que se preocupen por ellas, ¿qué por qué? Pues porque así al día siguiente todo el mundo sabrá lo que les pasa.
Y por último, pero no menos importante, el victimismo. K lo odia, le repateo, le da puro asco y, en cambio, hay gente que lo usa en su día a día, que lo usa para sentirse bien, para sentirse alabada y querida. Así que esto nos lleva al principio, todo está conectado.
¿La conclusión? Pues que el mundo se está yendo a la mierda por gente así.
NO tienes que ser el centro de atención siempre.
NO tienes que ir llorando por las esquinas para dar pena, eso es insoportable.

No tienes que inventarte una vida para que los demás te quieran.

9 de mayo de 2010

Y esque sabe que es jodido, pero no lo puede dejar.

Siempre que recuerdo su silueta en la pared, quizás no era Claudia Schiffer, ella era mucho más mujer. De vivir en los cincuenta, no tendría que temer por subir dos o tres kilos o quedarse sin comer.
Ropa siempre holgada, que alguien podría saber que era más de una noventa lo que quería esconder. Nadie podría imaginar que un comentario sin querer podría hacerle odiar su cuerpo hasta llegar a enloquecer.
Tantas grandes cosas le quedan por vivir y al pensar en la anorexia ve lo absurdo de existir, tanta gente hambrienta en el planeta tiene que sufrir y ella, ahí, sigue matándose, a quién queremos mentir.
Esa maldita obsesión por mejorar su figura le llevó a desvariar hasta la locura y le está quitando hasta la razón.
Por esa maldita obsesión que le apartó de su vida no quiere ni oír hablar de comida y no consigue encontrarle solución.

7 de mayo de 2010

Lo único que le servía, really.

¿Sabes lo qué es tumbarte en la cama, cerrar los ojos y encenderte un cigarro? No, ¿verdad? porque no lo sabes, no sabes lo que ella realmente piensa cuando hace eso.
La primera calada era el detonante, era lo que hacía que todo su mundo se viniera abajo. Se había dado cuenta, que cuando estaba tumbada en la cama, fumándose su Marlboro, era cuando todos los problemas acudían a su cabeza. Era cómo si su mente se activara y el mecanismo interno empezara a hacer de las suyas. Recordándole, día tras día, que tenía problemas, problemas que no eran del todo habituales.
Pero ella seguía. Luego venía la siguiente calada, notaba como el humo se inflitraba en sus pulmones, como se llenaban de venano y cuando salía se lo quedaba mirando, hasta que se disolvía por su habitación.
Presionaba los ojos para que las lágrimas no cayeran, pero ya era tarde. Las lágrimas conseguían escaparse por algún hueco, por pequeño que fuese, pero se escapaban.

Al final resultará ser verdad, eso que dicen de que el tabaco mata.

1 de mayo de 2010

Jodido pero cierto.

(...)Fantasmas del pasado echan su aliento en tu nuca.

Intentas dejar de escucharla, llevas escuchando la misma canción durante media hora, pero sigues, sigues, sigues y sigues. Hasta que recuerdas todo, hasta que logras rememorar tal cual fueron esos días. Te acuerdas de cada palabra, de cada gesto, de cada cosa que estabais haciendo. Recuerdas sus miradas de sufrimiento, sus caras empapadas de sangre y sus soplidos de suplica.
Primero fue él, el hermano de tu mejor amiga, que logró ser tu hermano mayor también. Tú tenías siete años, él diecisiete. Cuando estabas a punto de cumplir los once tus queridos amigos Mossos d'Esquadra le metieron dos tiros, a bocajarro, tan sólo porque tenía pinta de ser un "sospechoso". Tú estabas delante, la policía te miraba y ni se inmutaba de que estabas temblando, con los puños apretados y con la mandíbula tensa, sin poder hacer nada. A veces no logras deshacerte de aquella culpa, no piensas objetivamente, dices que podrías haberlo ayudado, pero no hiciste nada, que tan sólo te acercaste a él y le pasaste la mano por la cara, para limpiarle la sangre. Los policías lo dejaron tirado cual perro salvaje, como si no fuese una persona. ¿ Y aún así siguen preguntando porque ese odio tan fuerte hacia el cuerpo catalán de policía?
Luego, llegaron ellos dos. Dos personas que lograron convertirse en tus mejores amigos, pero que por desgracia también lograste perder. Lo sabían todo de ti, eran los únicos que lo sabían.
Él conducía, ella iba detrás del conductor, tú estabas sentada por la parte trasera del copiloto. En la rotonda, control de alcolemia. Cuando se disponía a frenar un 4x4 se saltaba el control, a toda hostia, ¿quién lo detuvo? el coche en el que ibas de pasajera. Cerraste los ojos para no ver el impacto, pero al abrirlos, todo era un caos. Saliste por tu propio pie del coche, aturdida, tenías el brazo lleno de sangre. No era tuya. Te faltaban cuatro meses para cumplir los quince años. La ambulancia ya había llegado, te metieron dentro, pero tú no querías entrar. Fuiste corriendo hacia el coche y lo viste. Lo viste todo, ¿verdad? Las rodillas te flaquearon y caiste al suelo, apoyaste la cabeza en la puerta delantera, dónde aún seguía tu amigo y tu amiga una puerta más allá, pero no lo podías ver. Estaban los dos sangrando, irreconocibles, pero no lloraste, no podías hacerlo. Tan sólo cerraste los ojos, respiraste hondo, te levantaste y le propinaste una patada tras otra al coche, mientras la policía tiraba de ti para llevarte a la ambulancia y tomarte declaración.
Otra vez, ¿eh? otra vez el cuerpo que vela por la seguridad te había fallado. No sabes como sigues viva, después de las barbaridades que les dijiste.
Pero, por suerte o por desgracia, sigues aquí. Y hoy, te toca recordar como fue todo aquello, te toca recordar toda la sangre que llegaste a ver siendo tan pequeña.
Hoy es día uno de Mayo y hace dos años de aquél jodido accidente, mañana es dos de Mayo y hace seis años que perdiste a la persona que realmente te enseñó lo que era la vida.
No hay nada que te consuele, porque nadie va a llegar a entenderte. Nadie va a lograr empatizar contigo. Y, por supuesto, nadie sabrá el resto de la historia.

Bienvenida al mes de los aniversarios, querida. Bienvenida al infierno, mejor dicho.

27 de abril de 2010

Memories is all I've got, so...

Observas detenidamente lo que tienes delante. No recuerdas porqué estás ahí, que te llevó a ese lugar, pero recuerdas perfectamente cada paso que diste, cada vez que tomaste aire, cada vez que estiraste tu mano en busca de otra mano. Recuerdas cada vez que ambas manos se separaron y pensaste que eso estaba mal. Recuerdas mirar todo curiosa, porque todo era nuevo para ti. Sólo sabes que caminaste, caminaste, caminaste... mientras pensabas, mientras hablabas. Sólo sabes que ahora, de pronto, estás sentada en un sitio desconocido y lo que tienes delante es hermoso. Y si piensas estirar tu mano en busca de algo real, no podrás. Cuando te des cuenta ya ni siquiera querrás. Piensas una y otra vez cuál será la razón, pero no la encuentras. ¿Y qué más da? Te preguntas después de mirar fijamente a unos ojos verdes. Sí, todo tiene una razón, pero eso no es lo importante. Así que vuelves a mirar aquello tan hermoso. ¿Y qué escuchas? Un silencio roto por algún sonido que llega a tu oído como una banda sonora de una de tus películas favoritas, o una serie. Sí, una serie... Simplemente algo que te hace recordar y que hace que todo sea aun mas increíble. Y entonces es cuando te das cuenta de donde estás, con quién. Y entonces piensas en todo, y en nada a la vez. Y haces cosas sin pensar, y dices lo que piensas, sin miedo. Y resulta que la persona que te acompaña no se asusta. Y entonces sonríes. Y te sonríen. Y ya no sabes qué hacer después de aquello.

- People don't seem to look me in the eye, I think I scare them.
- You don't scare me.

23 de abril de 2010

Ya sé que no soy perfecta.

-Eh...ésto...bueno, déjame hablar a mí ahora, ¿vale?. Shhh, no contestes, que me toca a mí. Mejor lo digo todo de carrerilla, así si me arrepiento ya estará todo dicho. A ver, que ya sé que a veces puedo llegar a ser irritante, también una borde o una seca de tres pares de cojones. Soy rubia, pero no de las tontas, ¿eh? eso ya lo sabes. También puedo llegar a ser demasiado madura para algunas cosas pero muy cría para otras. Me sobran unos cuantos quilos, no te voy a mentir, y puede que mi cara no sea de las mejores pero tampoco es de las peores. Odio muchas cosas de mi cuerpo, sobretodo mi nariz y mis orejas. También odio rasgos de mi personalidad, como, por ejemplo, lo de ser tan desconfianza con la gente, pero ya sabes que he pasado por cosas muy poco normales y esas cosas son las que me han hecho ser así. Eso sí, cuando me lo propongo soy todo un derroche de simpatía y felicidad, la gente dice que soy la hostia, y yo no soy quién para decir lo contrario. Y...ésto...¿Me quieres? Porqué yo a ti sí... ¡Mierda, ya lo he dicho! No te agobies, espera, no te vayas. Dime que me quieres, ¡joder! No, mejor no lo digas, si no lo piensas realmente... No hace falta que me lo digas todos los días. Sólo cuando sea verdad. Yo te lo diré siempre, cada día (incluso cuando tenga la regla). Porqué yo te querré siempre, ¿sabes? A ti sé que podría quererte hasta que me muera. Todos, todos los días. Los días de sol, los días nublados, los días que llueva, nieve... da igual, yo te querré cada día. Incluso estoy dispuesta a dejar que me quieras. Eso ya es más difícil para mí. Pero por ti lo haría. No me mires así, como si estuvieras viendo un alien. Soy yo, ¡joder!, ¿no me reconoces? Soy la misma de siempre... la única diferencia es que ahora estoy enamorada. Enamorada perdida y locamente de ti. Y, ¡joder! Ya sé que parezco estúpida diciéndote todo esto, escribiendo tan rápido, temblando como una tonta, sé que tendría que dejar de escribir y dejarte hablar pero ahora mismo lo único que necesito es que me digas que me quieres...